miércoles, 3 de mayo de 2017

498 años sin Leonardo Da Vinci.

     Ayer hizo 498 años de la muerte del gran genio.

     Parece que no sólo era inteligente, sino muy sensible. Sólo tienen que ver el rostro de su San Juan Bautista:

      Parece ser que usó el rostro de su alumno preferido, Salai, para representarlo. Su relación con Leonardo (fuere del tipo que fuere) duró hasta su muerte en Francia. 

     Así era Salai en los inicios:
     Se ve claramente a un pilluelo.

Gian Giacomo Caprotti da Oreno, llamado Salai o Salaino (nacido hacia 1480-Milán 19 de enero de 1524)

     Ese rostro inocente escondía a un pícaro ladronzuelo al que el maestro perdonaba siempre sus fechorías. Su apodo hace referencia en italiano (salato) a ese matiz falsario y problemático. ("Salai" es el nombre de un diablo, personaje de la obra Morgante de Luigi Pulci). En algún argot del castellano se dice 'hacer salado' para referirse a una pérdida por negligencia o despiste, o engaño. 

       Y, al parecer, fue fiel a Leonardo hasta su muerte (en el sentido que ustedes quieran entender). Sólo se casó tras la muerte de Da Vinci. 
    Salai fue retratado, como hombre y como mujer, muchas veces. 

(Notese el detalle de las partes bajas del modelo...)


       Existe la sospecha de que se inspiró en sus rasgos para pintar muchas de sus caras femeninas, como ésta. Comparen la sonrisa con la del Bautista.

Parece que también se inspiró en su pupilo para la Santa Ana (ver el boceto de arriba y el cuadro, más abajo)


       Naturalmente, para las gentes bienpensantes, el que una de las personas más inteligentes y reconocidas de la Historia, fuese homosexual ha sido difícil de aceptar. 
      Casi tanto como su pensamiento libre y creativo.
     Sin duda la grandeza de Leonardo le situó constantemente más allá de lo convencional, en lo personal y en lo espiritual.  

       «LA ÚLTIMA MORADA DE DA VINCI

       Por consejo de su hermana Margarita de Navarra, en 1516, Francisco I invita a Leonardo da Vinci: «Aquí serás libre de soñar, pensar y trabajar». De esta forma acoge el rey de Francia al genio italiano que ha cruzado los Alpes a lomo de mula, trayendo consigo tres de sus obras más destacadas: «la Gioconda», 

«la Santa Ana»

 y «el San Juan Bautista» que terminará aquí, en el castillo de Clos-Lucé.

Leonardo recibe una pensión de 1.000 escudos de oro al año y es nombrado «primer pintor, ingeniero y arquitecto del rey». Hasta su muerte, acaecida el 2 de mayo de 1519, será objeto de un auténtico afecto por parte de Francisco I, quien lo llamaba "padre", de su hermana Margarita y de toda la Corte».  http://www.bloischambord.es/descubrir/nuestros-castillos/castillo-de-clos-luce.

     Cuando murió, el 2 de mayo de 1519 en Francia, legó póstumamente a Salai todos sus bienes. 


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